Caracas, hacia el mundo del BDSM de las maravillas PARTE II

21.07.2013 21:41

Han pasado muchos días, incluso semanas. Se me han borrados los moretones y mordiscos que me dejó esa noche lluviosa, si no mal recuerdo.

Iba caminando hacia el C.C San Ignacio y cuando me paré en una esquina y vi hacia arriba, había un letrero de un Hotel que hay ahí cercano y me percaté del símbolo que tenia al lado de su logo. ¡Era el trisquel!  (Símbolo del BDSM) No pude evitar recordar y sonreír.

El trisquel  o emblema del BDSM es un circulo divido en tres y no en dos partes. Tres triángulos curvos, ondulados y de borde metálico que, a su vez están taladrados por un agujero que deja entrever el fondo. El círculo significa la unión de una comunidad entre sí. Las tres divisiones representan a las versiones de este estilo de vida: Atadura y Disciplina, Dominación y Sumisión y Sadismo y Masoquismo. A lo que en opinión reduje a AMOS Y AMAS, Sumisas y Sumisos y Switches. 

 

¡Contrólame!

Tanto Amo como Sumisa tienen orgullo. El Amo, desea dominar, humillar, disciplinar y tener el completo control. La sumisa, desea que la dominen e impongan sobre ella, pero más que deseo es su decisión. Y es que con los Amos con quienes hablé mucho rato, coinciden que quien tiene el control es la sumisa; pero ¿Cómo pasa esto? Pues, recordemos que todo se lleva a cabo en un consenso entre el Amo y la sumisa, si ella lo eligió, ambos deben aclarar sus límites en sus prácticas pero es la sumi quien decide qué es lo que desea que su Amo le haga.

Aquella noche yo decidí provocar aquel Amo que llamó mi atención desde la primera conversación que tuvimos. Y no protesté cuando me dijo que íbamos a un lugar donde estaríamos solos. Lo quería, no podía negarme. Llegar a aquel lugar y sentirme vulnerable por gusto propio, sentirme dominada por alguien que en ningún momento pensé que me iba a intimidar.  Los más íntimos detalles me los reservaré como los recuerdos de adrenalina que he tenido en mi vida.

Pero puedo decir, que exploré mi femineidad frente a hombre desconocido que en ese momento lo sentí como lo hubiese conocido toda mi vida. Las esposas, los látigos y tener los ojos tapados no fueron intimidantes para mí; de hecho, fue la inyección de adrenalina para seguir hasta al final. De repente me sentía humillada y culpable a observar lo que estaba haciendo frente al espejo pero todo se esfumo entre el erotismo y el éxtasis. Llegar al orgasmo autocomplaciendome delante de él, que al mismo tiempo lo complacía. Humedecerme con solo un mandamiento susurrado a mi oído. Él explorándome con su experiencia…su mirada oscura llena de deseo y lujuria.

¿Quieren saber más? Hubo mordiscos, nalgadas, azotes, jalones de cabello, tocadas, sexo oral y sexo. Al día siguiente, muchas evidencias con color purpura con sabor a dolor

La exploración, las órdenes y los castigos me dio a entender el porqué me hacía falta tener esa experiencia en mi vida. Y si, lo veo más que sexo… y eso es lo que es.

 

Disciplina con trasfondo de sexo.

La disciplina es lo importante en el BDSM, eso ya se mencionó anteriormente. La dominación es eso, enderezar el camino del o de la sumi, obedecer tiene su propósito mas allá de lo sexual. Algunos me cuentan que solo lo hacen para el disfrute de la intimidad y otros van mas allá de eso, es como terapéutico y ayuda al progreso personal. Leí una historia de una pareja que tenia años de casados y con hijos, su matrimonio iba a pique cuando decidieron ir a un terapeuta de pareja y les recomendó hacer los roles de Dom y sumisa, y hasta el sol de hoy son una pareja feliz gracias a la disciplina y al estilo de vida BDSM.

 

Switches

Cambio de roles…aunque para algunos es un tabú de que existan porque son mas sumisos que Amos. Pero si existen, de hecho conocí a un transexual que les gusta dominar a mujeres pero ser dominado por hombres.

 

Spankees

Entiendo por un lado que solo se dejan castigar pero no son sumis pero acatan órdenes y son castigados igualmente. Pero el rol completo de sumiso no lo harán.

 

Es increíble todo el conocimiento que he obtenido solo en un mes, aun me falta por aprender, es una sabana de términos y prácticas y no todo lo puedo plasmar aquí... pregúntenme y se los diré… he tenido una experiencia nada más; conocí Amos y Amas realmente atractivos y con una vida realmente interesante más allá de su estilo de vida BDSM. Lo excitante que puede ser que a través de un mensaje o correo haya una orden que debes acatar. De que después de una sesión los moretones tengan un excitante deslumbre. Así me siento hasta los momentos. No he tenido otra experiencia como esa.

Tomándome un cóctel en un restaurant cercano al C.C San Ignacio, me pongo a observar cada transeúnte y me pregunto què esconde detrás de ese cuello blanco, de esos pensamientos mientras manejan sus carros, mientras caminan. ¿Qué escriben en sus celulares inteligentes?, ¿a quién van dirigidos…? ¿A su sumisa? ¿A su Amo?...

Un viaje, eso fue. Soy Alicia en esta ciudad de las maravillas… viviendo en la Caracas escondida en el rincón del BDSM…